Esta semana acudí a la presentación de Malaria, la primera novela de José Luis
Esteban, gran actor, dramaturgo y poeta zaragozano. La puesta de largo tuvo
lugar en el salón de columnas de la Fundación Caja Rural de Aragón, un idílico
entorno que se merece una columna. El autor estuvo arropado por el escritor y
periodista Miguel Mena, que comentó el libro con gracia y salero y pinchó siete
temazos musicales como posible banda sonora de la novela, como por ejemplo el Eloise de Tino Casal (el primer famoso
que Miguel Mena entrevistó en la radio, por cierto, según reveló). Asimismo, la
actriz Marisol Aznar leyó magistralmente un capítulo de la novela, dando voz a
Amparo, la exmujer de Santi Malaria, el cantante protagonista y profesional del
desastre, provocando risas y emoción en los asistentes. Jota se veía feliz; habló
de la novela, de los diez mandamientos de Howard Hawks y de todo un poco (y de
lo mucho que escupen los futbolistas, como nota al pie de página). Y se hartó
de firmar ejemplares. La presentación fue un éxito total: como se suele decir, se
agotaron las existencias; se vendieron todos los ejemplares que llevaron desde
la librería General. Y el libro sin duda lo merece: es buenísimo. Se cumple con
creces la conocida máxima: si la portada es buena, el libro es bueno. En este
caso la portada de Óscar Sanmartín Vargas, como ya es habitual en las cubiertas
de la editorial Pregunta, es una maravilla. En ella vemos a un perro de aguas
en llamas. Y refleja a la perfección la escena que abre el libro y el espíritu
del mismo: la mayor parte de la acción transcurre en tres días de agosto abrasadores.
Se trata de una novela negra de ritmo trepidante, divertida y violenta, a lo
Don Winslow, y sus trescientas páginas se devoran en un suspiro. José Luis
Esteban se esfuerza en cumplir el mandamiento fundamental de no aburrir al
lector. Y lo consigue plenamente. La novela es entretenidísima, estructurada
con capítulos cortos que no dan tregua y plagada de personajes carismáticos y
marginales (pícaros, mafiosos, sicarios). Se nota que como dramaturgo domina el
ritmo y la acción y que como actor dota a los personajes de vida y
contradicciones. Sus diálogos y situaciones recuerdan al Tarantino de sus
inicios; la novela tiene ecos de Amor a
quemarropa, pero con Zaragoza y la costa levantina de telón de fondo.
"Santi Malaria", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 14 de marzo.
Asimismo, podéis leer la columna "Santi Malaria", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/03/14/santi-malaria-127926991.html
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