Enciendo la televisión, veo que juegan
Uzbekistán y Colombia y me quedó embobado, sin poder dejar de mirar el partido.
Me pierden los mundiales de fútbol, lo confieso. Cada cuatro años me engancho
sin remedio a ver todos los lances que puedo del campeonato. Ya me pasaba de
niño, pero hoy en día me sigue sucediendo. Hay costumbres que son para siempre,
está visto. ¿A qué se debe esta fascinación por los mundiales? No lo tengo muy
claro, pero me siento como los personajes de Forges 82, enfermos de
fútbol mundialista. Con ese mítico cómic por entregas aprendimos la historia de
todos los mundiales (de forma harto divertida) y aprendimos a perder, una vez
más. Sí, entonces España siempre perdía (eran otros tiempos). Sin embargo, con
los mundiales de balompié también aprendes mucha geografía. Por ejemplo, en
este mundial he descubierto dónde está Curazao. Ya puedo situar a esa preciosa isla
del Caribe en un mapa sin dudar. Por otro lado, un mundial te da muchas lecciones
de vida. Descubres, aunque suene a tópico, que no hay enemigo pequeño. Cualquier
equipo te puede ganar. Juegas contra Cabo Verde y no pasas del empate a cero;
te hacen ver que tu selección está todavía muy verde. Mejor. Así nos ponen con
los pies en la tierra y dejamos de creérnoslo demasiado. No olvidemos nunca cuando
en el mundial de Sudáfrica, nuestro mundial para la historia, en el primer
partido perdimos con Suiza. Menudo bajón de inicio. Así que ya sabéis, si se
empieza regular, o mal, luego se puede ir a mejor. (También se puede ir a peor,
vale, pero seamos optimistas de momento.) En ese mundial, por cierto, Shakira cantó
el Waka Waka, canción talismán que nos llevó a la gloria. Y en este
mundial, como claro paralelismo con aquel, la artista colombiana ha sacado el
tema Dai Dai; canción muy parecida (cortada por el mismo patrón) que
esperemos nos dé una suerte similar. Un mundial también es un espejo: te refleja
lo mayor que está Modric, lo mayor que está Cristiano Ronaldo… y que Messi
sigue siendo una leyenda y se marca un hat-trick sin despeinarse. Qué animal. Creo
que vamos a disfrutar bastante. Y a todas horas, nunca mejor dicho. A las seis
de la tarde. A las nueve de la noche. A las dos de la mañana. A las cinco de la
mañana. Madre mía, nos va a tocar trasnochar un montón de días. Pero cuando tienes
fiebre de mundial, nada te puede detener.
"Fiebre de mundial", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 20 de junio.
Asimismo, podéis leer la columna "Fiebre de mundial", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/06/20/fiebre-mundial-131599319.html
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