miércoles, 8 de abril de 2026
EN EL COLEGIO PÚBLICO JOSEFA AMAR Y BORBÓN
martes, 7 de abril de 2026
NAVAJAS
...eran las
tres de la mañana y me dirigía hacia casa. Caminaba por una calle desierta
soportando el frío de la noche que había caído sobre mí. Era invierno, un frío
invierno, o al menos eso le parecía a mi friolero cuerpo, pues llevaba las
manos dentro de los bolsillos de mi cazadora de piel y me daba la impresión de
que me abrigaba menos que una camiseta de baloncesto.
Era el final
del lunes. O mejor dicho, el inicio del martes. Por ello era normal que no
hubiera nadie por la calle. Aunque para contradecirme un coche pasó a mi lado y
sus faros iluminaron la silueta de un hombre que caminaba hacia mí. Iba
embutido en una cazadora de cuero y en unos pantalones vaqueros y era tan
delgado como alto.
Al verle el
rostro, instintivamente, estuve a punto de saludarle, pues su cara me resultaba
conocida, pero al verlo bien me di cuenta de que no me acordaba de qué lo
conocía.
Nos cruzamos,
sin saludarnos. No obstante, no bien seguí caminando empecé a pensar de qué lo
conocía. Pero no conseguía acordarme. Y si había algo que no soportaba era el
reconocer a alguien y no saber de qué. ¿De qué me sonaba tanto su cara? ¿Dónde
lo había conocido?
De pronto sonó
la flauta y me acordé. Lo vi claro, terriblemente claro. ¿Cómo iba a olvidar
esa cara? Sí, recordé lo que había visto haría unas tres semanas, en una noche
semejante. Vi cómo un hombre mataba a navajazos a otro hombre. Yo pasaba cerca
y le vi la cara al agresor. Él también me vio. Nos miramos durante sólo un
segundo, aunque fue el segundo más largo de toda mi vida. Yo me quedé quieto,
como un bobo, y él salió corriendo de allí a toda prisa. No volví a saber nada
de él, y quise pensar que la policía ya se encargaría sola de atraparlo. Sin
embargo, ahora me había dado cuenta por mí mismo de que no lo habían atrapado,
pues era él, sin duda alguna.
“¿Me habrá
reconocido?”, pensé de pronto, “No creo, aunque...”.
Me volví
inmediatamente. Su silueta me seguía, a unos diez metros de mí. “¡Mierda!”,
pensé, “Me está siguiendo el muy desgraciado. ¡Me ha reconocido! ¿Y qué querrá
de mí? ¿Matarme? ¿Silenciarme?”.
Acobardado,
empecé a caminar ligeramente más deprisa, aunque lo que yo realmente quería era
echar a correr, a volar, pero algo me lo impedía. Lo tenía detrás, a pocos
metros, y esto me ponía demasiado nervioso como para correr. No oía sus
pisadas, pero lo sentía cerca de mí. Era una sensación horrible. Horrible.
¿Acaso tenía que morir por ver un crimen? Claro que, ¿quién me mandaba a mí
estar en medio de todos los fregados?
Maldije mi
perra suerte y seguí caminando a buen paso, contemplando la ciudad dormida en
la que no había un alma, contemplando sus casas apagadas y puertas cerradas. ¡Y
qué lejos estaba mi casa!
Estaba
acojonado, desde luego, pero con el poco valor que me quedaba me detuve y me
volví.
No había nadie
en la larga calle. No me seguía nadie.
Nadie.
Rompí a reír.
¡Qué estúpido había sido! Mi propia imaginación me había jugado una mala
pasada. Había empezado a imaginar cosas sobre la nada.
—Buenas noches
—dijo una voz a mis espaldas.
Me volví,
sobresaltado, y vi la misma silueta que me seguía antes, empuñando una navaja.
—Vas a morir
—dijo secamente. Su cara enjuta y pálida, envuelta en el frío de la noche, me
heló el ánimo.
—No he hablado
ni hablaré —me apresuré a decir—. No me mates, por favor. Te meterás en otro
lío al matarme.
—Me encanta
meterme en líos —dijo sonriendo mientras se acercaba, blandiendo su navaja como
un cirujano asesino lo haría con su escalpelo.
Yo estaba
totalmente quieto; me había quedado congelado de miedo, invadido por el helado
pavor.
—No me mates
—seguí diciendo—. Te juro que no diré nada.
—No me fío de
ti —dijo apuntándome con su navaja.
Aterrado,
sintiendo que la muerte llamaba a mi puerta, di un paso hacia atrás.
—Pero me has
caído bien —continuó diciendo—. Te voy a dar una oportunidad.
Y dicho esto
dejó caer su navaja al suelo, cayendo cerca de mis pies.
—Cógela —dijo
sonriendo—. Defiéndete.
Aturdido,
observé la navaja que estaba a mis pies y lo miré a él: estaba sonriendo
tranquilamente, con las manos dentro de los bolsillos.
“No es
estúpido”, pensé, “El muy cabrón se está riendo de mí. Si se me ocurre
agacharme a coger la navaja, él seguramente sacará otra de su cazadora y me la
clavará. Pero, si no la cojo, ¿qué puedo hacer?”.
Sin mediar
palabra me volví rápidamente y eché a correr tan veloz como pude: tenía que
salir de allí. Pero al momento el tipo salió tras de mí, a toda pastilla.
Recorrí la calle como alma que lleva el diablo y torcí hacia la izquierda por
una bocacalle; el miedo daba alas a mis pies. Yo me consideraba un buen
corredor, pero el muy hijo de puta corría tras de mí a toda leche. Azuzado al
escuchar las pertinaces pisadas de él detrás, volví a torcer hacia la
izquierda, doblando la esquina casi derrapando como los motoristas. Entonces
giré la cabeza un segundo y vi que él corría tras de mí empuñando una navaja.
Pero no era la misma que había tirado al suelo: era otra. Mis suposiciones eran
acertadas. El muy cerdo llevaba dos navajas. A toda velocidad, impelido por el
terror, volví a torcer hacia la izquierda y llegué corriendo a la misma calle
donde él me había detenido. Había dado la vuelta a la manzana: el círculo se
cerraba. Llegué presuroso donde estaba la navaja y me detuve en seco. La cogí
del suelo y lo observé corriendo hacia mí. Al verme con la navaja, se detuvo a
unos cinco metros.
—Vaya, ya
estamos igualados —dijo cínicamente mientras se acercaba muy despacio,
pasándose la navaja de mano a mano en plan macarra—. Venga, ataca —dijo
flexionando las piernas y señalándome con la navaja.
—Me has caído
bien —le dije llanamente—. Te voy a dar facilidades.
Y dicho esto
lancé la navaja al suelo.
Él la miró
asombrado, a dos palmos de sus pies.
—Cógela —le
dije—. Es tuya.
Él me miró
alucinado.
—Puedes irte
—dijo sonriendo—. Tienes sentido del humor.
Soltó una
sonora carcajada y se agachó confiadamente a cogerla.
Yo entonces
saqué mi navaja del bolsillo; mientras con una mano le sujetaba la muñeca donde
llevaba la suya, se la clavé hasta el fondo del alma.
Luego, cuando
sacaba la ensangrentada navaja del corazón del desdichado, un tipo enfundado en
una gabardina marrón pasó por la calle y se quedó paralizado, mirándome sin
decir nada.
Yo salí
corriendo de allí.
Al cabo de tres semanas, por la noche, me crucé con el tipo de la gabardina...
lunes, 6 de abril de 2026
ANTOLOGÍAS HONRADAS CON MI PRESENCIA (127)
domingo, 5 de abril de 2026
EN RUTAS MUDÉJARES
¿Sabías que el arte mudéjar está lleno de matemáticas? Nuestros chicos y chicas de 3.º de ESO han recorrido la ciudad buscando simetrías, azulejos y patrones geométricos. Una forma diferente de vivir las mates: con historia, arte y otra mirada a nuestra ciudad. #nscz #fecnscz #matematicas
sábado, 4 de abril de 2026
FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE" EN TRASOBARES
viernes, 3 de abril de 2026
FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE "EL COLGANTE MÁGICO" EN BELMONTE DE SAN JOSÉ
jueves, 2 de abril de 2026
ANTÓN CASTRO HABLA DEL DÍA DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL EN EL HERALDO DE ARAGÓN
"CUENTOS A DÚO: LA PRINCESA Y EL DRAGÓN" EN ARGUIS
18:30 horas
"CUENTOS A DÚO: LA PRINCESA Y EL DRAGÓN", CON ROBERTO MALO Y TOCHE MENAL
Pabellón
Arguis
(Huesca)
¡Nos vemos!
miércoles, 1 de abril de 2026
CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE" EN TRASOBARES
11:30 horas
CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE", CON ROBERTO MALO Y DANIEL TEJERO
Bajos del Ayuntamiento
Trasobares
(Zaragoza)
martes, 31 de marzo de 2026
CUENTACUENTOS DE "EL COLGANTE MÁGICO" EN BELMONTE DE SAN JOSÉ
18:00 horas
CUENTACUENTOS DE "EL COLGANTE MÁGICO", CON ROBERTO MALO Y DANIEL TEJERO
Belmonte de San José
lunes, 30 de marzo de 2026
FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE" EN LA BIBLIOTECA DE ZARAGOZA (DOCTOR CERRADA)
domingo, 29 de marzo de 2026
CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE" EN FUSTIÑANA
18:30 horas
CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE", CON ROBERTO MALO Y DANIEL TEJERO
Centro Cívico
Fustiñana
(Navarra)
sábado, 28 de marzo de 2026
"TACOS SIN FILTRO", MI COLUMNA SEMANAL EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN
Esta semana he leído el siguiente
titular en una entrevista a Miguel Ríos: “No he recibido un puto duro que no
sea por mi trabajo, por ir a cantar”. Ay, qué poco me gusta ver tacos en los
titulares. Ya me hago mayor, antes no me molestaban. Leo la entrevista y Miguel
Ríos habla de un mítico concierto que dio en la Romareda (al que yo acudí, por
cierto) y se recuerda que han pasado ya de aquel magno evento 43 años. Madre
mía, sí que me hago mayor, sí. Pero lo noto, ya digo, en mi escasa tolerancia
con las palabrotas. Recuerdo que cuando empecé a publicar cuentos y novelas,
había familiares y amigos de cierta edad que me criticaban justamente por eso,
por meter muchos tacos en los diálogos. Yo argumentaba que la gente cuando
habla utiliza muchas palabrotas, y en aras de la verosimilitud tenía que
reflejarlo tal cual, sin ningún tipo de censura o cortapisa. Creo sinceramente
que algunas de esas personas, de haber podido, me hubieran atado a la cama y me
hubieran obligado a borrar cada una de las palabras malsonantes, como si fueran
la enfermera Annie Wilkes de la novela Misery.
Sin embargo (las vueltas que da la vida, hay que ver), con los años, yo mismo
me he visto criticando a mis hijos adolescentes por abusar de los tacos en sus
frases. Me muero de vergüenza cuando en alguna reunión familiar sueltan
palabrotas a borbotones, como si no fuera concebible enunciar una oración en la
que cualquier vocablo no lleve un jodido o un puto a su lado, como si el
lenguaje sin palabrotas fuera algo utópico e inalcanzable. Y es que ahora la
juventud mete dos tacos cada tres palabras. Se nos está yendo el asunto de las
manos. Leo que hay que limitar el uso de las pantallas en los colegios de la
comunidad, y yo pienso que también habría que limitar el uso de los tacos. Qué
pena doy pensando esto, soy consciente, me estoy volviendo un gruñón
tiquismiquis. Pero es que lo del lenguaje de los adolescentes es digno de
estudio. El otro día, sin ir más lejos, en el tranvía escuché una conversación
entre dos chicas adolescentes. Hablaban de alguna amiga común que no se
encontraba en muy buena forma física. Y una de ellas decía a viva voz: “¡Que
vaya al puto gim! ¡Que haga puto deporte!”. No pude evitar sonreír, pensando
que sin duda tenía que contar esto en mi puto espacio de la columna. Soy lo
puto peor, lo sé.
"Tacos sin filtro", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 28 de marzo.
Asimismo, podéis leer la columna "Tacos sin filtro", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/03/28/tacos-filtro-128490996.html
viernes, 27 de marzo de 2026
CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE" EN BIBLIOTECA DE ZARAGOZA (DOCTOR CERRADA)
11:00 horas
12:30 horas
(dos sesiones)
CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE", CON ROBERTO MALO Y DANIEL TEJERO
Biblioteca de Zaragoza
C/Doctor Cerrada, 22
(Zaragoza)

.jpg)




































.jpg)



