domingo, 12 de abril de 2026

"EL NIÑO NO", NUEVO LIBRO INFANTIL, YA EN IMPRENTA

ATENCIÓN, MAMÁ, PAPÁ
🚨
Si tu hijo o hija siempre dice NO a todo… este álbum ilustrado es para ti.
Llega a Hola monstruo una NOVEDAD que os va a sacar una sonrisa.
EL NIÑO NO
Escrito por Roberto Malo @robertomalo7 Ilustrado por Victoria Meltzer @vikipuntocom
Escrito en letra mayúscula.
Un giro inesperado, una historia divertida, traviesa y con mucho encanto sobre LA LIBERTAD DE ELEGIR… y sobre cómo a veces un simple “sí” puede abrir la puerta a la mayor aventura.
"EL NIÑO NO" (Hola Monstruo, 2026), libro infantil escrito por Roberto Malo e ilustrado primorosamente por Victoria Meltzer. 

Consíguelo a partir del 23 de abril. 

La contraportada de "EL NIÑO NO" (Hola Monstruo, 2026). 

sábado, 11 de abril de 2026

"NECESITAMOS VERIFICAR", MI COLUMNA SEMANAL EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Necesitamos verificar que eres un humano. Es leer esto y ya me tiemblan las piernas. Madre mía, a ver cómo salgo de aquí. Clico donde pone Soy humano y no cuela. Me mandan para comprobarlo varias imágenes con pajaritos y diversos elementos. Clico en las fotos de los pajaritos. Error. Mierda, me he debido de confundir. Lo intento de nuevo. Me mandan varias imágenes de ratones de ordenador. Yo soy más de gatitos, qué pena. Con los gatitos no tendría tantas dudas. Clico en los ratones y envío. Error de nuevo. Me sacan de la página sin piedad. ¿Cómo decirles que soy un humano de verdad? Un poco torpe, tal vez, pero humano. Al fin y al cabo, el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, como yo acabo de hacer hace un momento. ¿Eso no me convierte en humano? La torpeza es inherentemente humana, eso lo sabe cualquiera. Si me hubieran visto sudando y dudando con cada imagen, tendrían muy claro que soy un humano. Una inteligencia artificial es rápida, veloz en sus decisiones, y más inteligente, como ya indica su sobrenombre. Me viene a la mente la canción de Joan Baptista Humet que empieza así: “A menudo me siento tan cansado, como si de todas partes apuntaran hacia mí”. Y canturreo su maravilloso estribillo: “Sólo soy un ser humano, no me aprietes tanto que me haces daño, no te apoyes en mí, toma mi mano”. Ay, Humet,  cómo te echamos de menos y qué bien perduran tus canciones. Si me hicieran cantar, se me ocurre pensar, también se darían cuenta de que soy un humano. Canto fatal, lo confieso, ninguna inteligencia artificial cantaría tan mal. Eso sí, tengo buena memoria para recordar las letras de las canciones, ahí mi archivo mental y mi disco duro funcionan a la perfección. Mucho mejor que cuando me piden una contraseña, por ejemplo, que necesito unos cuantos segundos para que acudan a mi cerebro olvidadizo y volátil. Ay, cada uno retiene los datos que su mente ha escogido aleatoriamente, según el algoritmo de cada uno. Yo retengo un montón de datos inútiles de libros, películas, canciones… En fin, cosas de humanos. Los humanos somos una fiesta total, vaya que sí. Y sigo cantando, yo a lo mío: “Me presento en una fiesta, ¡vaya compromiso!, y un soldado de permiso no ha dejado un canapé”. Sólo soy un ser humano, insisto para mis adentros, como bien cantaba Humet.


"Necesitamos verificar", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 11 de abril.

Asimismo, podéis leer la columna "Necesitamos verificar", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:

https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/04/11/necesitamos-verificar-128954752.html


miércoles, 8 de abril de 2026

EN EL COLEGIO PÚBLICO JOSEFA AMAR Y BORBÓN

Este sábado 11 de abril estaremos los Malavida firmando nuestros libros y tebeos en el Colegio Público Josefa Amar y Borbón a partir de las 10:30 horas, junto a un montón de autores y editoriales. ¡Nos vemos!

martes, 7 de abril de 2026

NAVAJAS

...eran las tres de la mañana y me dirigía hacia casa. Caminaba por una calle desierta soportando el frío de la noche que había caído sobre mí. Era invierno, un frío invierno, o al menos eso le parecía a mi friolero cuerpo, pues llevaba las manos dentro de los bolsillos de mi cazadora de piel y me daba la impresión de que me abrigaba menos que una camiseta de baloncesto.

Era el final del lunes. O mejor dicho, el inicio del martes. Por ello era normal que no hubiera nadie por la calle. Aunque para contradecirme un coche pasó a mi lado y sus faros iluminaron la silueta de un hombre que caminaba hacia mí. Iba embutido en una cazadora de cuero y en unos pantalones vaqueros y era tan delgado como alto.

Al verle el rostro, instintivamente, estuve a punto de saludarle, pues su cara me resultaba conocida, pero al verlo bien me di cuenta de que no me acordaba de qué lo conocía.

Nos cruzamos, sin saludarnos. No obstante, no bien seguí caminando empecé a pensar de qué lo conocía. Pero no conseguía acordarme. Y si había algo que no soportaba era el reconocer a alguien y no saber de qué. ¿De qué me sonaba tanto su cara? ¿Dónde lo había conocido?

De pronto sonó la flauta y me acordé. Lo vi claro, terriblemente claro. ¿Cómo iba a olvidar esa cara? Sí, recordé lo que había visto haría unas tres semanas, en una noche semejante. Vi cómo un hombre mataba a navajazos a otro hombre. Yo pasaba cerca y le vi la cara al agresor. Él también me vio. Nos miramos durante sólo un segundo, aunque fue el segundo más largo de toda mi vida. Yo me quedé quieto, como un bobo, y él salió corriendo de allí a toda prisa. No volví a saber nada de él, y quise pensar que la policía ya se encargaría sola de atraparlo. Sin embargo, ahora me había dado cuenta por mí mismo de que no lo habían atrapado, pues era él, sin duda alguna.

“¿Me habrá reconocido?”, pensé de pronto, “No creo, aunque...”.

Me volví inmediatamente. Su silueta me seguía, a unos diez metros de mí. “¡Mierda!”, pensé, “Me está siguiendo el muy desgraciado. ¡Me ha reconocido! ¿Y qué querrá de mí? ¿Matarme? ¿Silenciarme?”.

Acobardado, empecé a caminar ligeramente más deprisa, aunque lo que yo realmente quería era echar a correr, a volar, pero algo me lo impedía. Lo tenía detrás, a pocos metros, y esto me ponía demasiado nervioso como para correr. No oía sus pisadas, pero lo sentía cerca de mí. Era una sensación horrible. Horrible. ¿Acaso tenía que morir por ver un crimen? Claro que, ¿quién me mandaba a mí estar en medio de todos los fregados?

Maldije mi perra suerte y seguí caminando a buen paso, contemplando la ciudad dormida en la que no había un alma, contemplando sus casas apagadas y puertas cerradas. ¡Y qué lejos estaba mi casa!

Estaba acojonado, desde luego, pero con el poco valor que me quedaba me detuve y me volví.

No había nadie en la larga calle. No me seguía nadie.

Nadie.

Rompí a reír. ¡Qué estúpido había sido! Mi propia imaginación me había jugado una mala pasada. Había empezado a imaginar cosas sobre la nada.

—Buenas noches —dijo una voz a mis espaldas.

Me volví, sobresaltado, y vi la misma silueta que me seguía antes, empuñando una navaja.

—Vas a morir —dijo secamente. Su cara enjuta y pálida, envuelta en el frío de la noche, me heló el ánimo.

—No he hablado ni hablaré —me apresuré a decir—. No me mates, por favor. Te meterás en otro lío al matarme.

—Me encanta meterme en líos —dijo sonriendo mientras se acercaba, blandiendo su navaja como un cirujano asesino lo haría con su escalpelo.

Yo estaba totalmente quieto; me había quedado congelado de miedo, invadido por el helado pavor.

—No me mates —seguí diciendo—. Te juro que no diré nada.

—No me fío de ti —dijo apuntándome con su navaja.

Aterrado, sintiendo que la muerte llamaba a mi puerta, di un paso hacia atrás.

—Pero me has caído bien —continuó diciendo—. Te voy a dar una oportunidad.

Y dicho esto dejó caer su navaja al suelo, cayendo cerca de mis pies.

—Cógela —dijo sonriendo—. Defiéndete.

Aturdido, observé la navaja que estaba a mis pies y lo miré a él: estaba sonriendo tranquilamente, con las manos dentro de los bolsillos.

“No es estúpido”, pensé, “El muy cabrón se está riendo de mí. Si se me ocurre agacharme a coger la navaja, él seguramente sacará otra de su cazadora y me la clavará. Pero, si no la cojo, ¿qué puedo hacer?”.

Sin mediar palabra me volví rápidamente y eché a correr tan veloz como pude: tenía que salir de allí. Pero al momento el tipo salió tras de mí, a toda pastilla. Recorrí la calle como alma que lleva el diablo y torcí hacia la izquierda por una bocacalle; el miedo daba alas a mis pies. Yo me consideraba un buen corredor, pero el muy hijo de puta corría tras de mí a toda leche. Azuzado al escuchar las pertinaces pisadas de él detrás, volví a torcer hacia la izquierda, doblando la esquina casi derrapando como los motoristas. Entonces giré la cabeza un segundo y vi que él corría tras de mí empuñando una navaja. Pero no era la misma que había tirado al suelo: era otra. Mis suposiciones eran acertadas. El muy cerdo llevaba dos navajas. A toda velocidad, impelido por el terror, volví a torcer hacia la izquierda y llegué corriendo a la misma calle donde él me había detenido. Había dado la vuelta a la manzana: el círculo se cerraba. Llegué presuroso donde estaba la navaja y me detuve en seco. La cogí del suelo y lo observé corriendo hacia mí. Al verme con la navaja, se detuvo a unos cinco metros.

—Vaya, ya estamos igualados —dijo cínicamente mientras se acercaba muy despacio, pasándose la navaja de mano a mano en plan macarra—. Venga, ataca —dijo flexionando las piernas y señalándome con la navaja.

—Me has caído bien —le dije llanamente—. Te voy a dar facilidades.

Y dicho esto lancé la navaja al suelo.

Él la miró asombrado, a dos palmos de sus pies.

—Cógela —le dije—. Es tuya.

Él me miró alucinado.

—Puedes irte —dijo sonriendo—. Tienes sentido del humor.

Soltó una sonora carcajada y se agachó confiadamente a cogerla.

Yo entonces saqué mi navaja del bolsillo; mientras con una mano le sujetaba la muñeca donde llevaba la suya, se la clavé hasta el fondo del alma.

Luego, cuando sacaba la ensangrentada navaja del corazón del desdichado, un tipo enfundado en una gabardina marrón pasó por la calle y se quedó paralizado, mirándome sin decir nada.

Yo salí corriendo de allí.

Al cabo de tres semanas, por la noche, me crucé con el tipo de la gabardina...

"Navajas" es uno de los veinte relatos incluidos en "Sin pies ni cabeza" (El Eco de los Libres, 2025), libro escrito por Roberto Malo e ilustrado primorosamente por Miquel Zueras. 


Puedes adquirir el libro en el siguiente enlace: 

lunes, 6 de abril de 2026

ANTOLOGÍAS HONRADAS CON MI PRESENCIA (127)

"Las 7 vidas de un gato" (Saco de Huesos, 2017), fantástica antología de relatos escrita por Gema del Prado Marugán y Miguel Martín Cruz. 

Tuve el honor de escribir un comentario en la contraportada: 

"El detective Solo, cual Dylan Dog hispano, ha venido para quedarse. En cada caso, en cada historia, lleva el horror fosco a lo más alto. Sus creadores, Miguel Martín Cruz y Gema del Prado Marugán, pueden quedar totalmente eclipsados por semejante personaje. Que se vayan mentalizando...".
ROBERTO MALO

domingo, 5 de abril de 2026

EN RUTAS MUDÉJARES

Estos días estoy realizando Rutas Mudéjares. Veamos lo que dicen del Colegio Nuestra Señora del Carmen de Zaragoza: 

¿Sabías que el arte mudéjar está lleno de matemáticas? Nuestros chicos y chicas de 3.º de ESO han recorrido la ciudad buscando simetrías, azulejos y patrones geométricos. Una forma diferente de vivir las mates: con historia, arte y otra mirada a nuestra ciudad. #nscz #fecnscz #matematicas








sábado, 4 de abril de 2026

FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE" EN TRASOBARES

El viernes 3 de abril tuvimos un Cuentacuentos de "El último abordaje de Morgan El Invencible", con Daniel Tejero y Roberto Malo, en Trasobares. Veamos algunas fotos. 

Daniel Tejero y Roberto Malo en acción. 

El público estuvo estupendo y muy participativo.

Roberto Malo y Daniel Tejero posando con la chavalería tras el cuentacuentos. Mil gracias a todos, lo pasamos genial. 

Podéis adquirir el libro en:

viernes, 3 de abril de 2026

FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE "EL COLGANTE MÁGICO" EN BELMONTE DE SAN JOSÉ

El martes 31 de marzo tuvimos un Cuentacuentos de "El colgante mágico", con Daniel Tejero y Roberto Malo, en Belmonte de San José. Veamos algunas fotos. 

Daniel Tejero y Roberto Malo en acción. 

El público estuvo estupendo y muy participativo. 

Mil gracias a todos, lo pasamos de maravilla.

Toda la información de "El colgante mágico" en la web de Apache Libros:


jueves, 2 de abril de 2026

ANTÓN CASTRO HABLA DEL DÍA DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL EN EL HERALDO DE ARAGÓN

Hoy jueves 2 de abril el escritor y periodista Antón Castro habla del Día del Libro Infantil y Juvenil en El Heraldo de Aragón y dialoga con 20 autores de la tierra (entre ellos un servidor). Mil gracias. Podéis leerlo en papel o más extendido en el enlace que pongo a continuación en Heraldo.es

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2026/04/02/20-autores-ilustradores-editores-comentan-dia-mundial-literatura-infantil-juvenil-2009048.html

Antón Castro menciona, entre otros muchos, "Un cuento de regalo" (Pregunta), libro escrito por Roberto Malo e ilustrado primorosamente por Beatriz Barbero-Gil. Mil gracias. 

Toda la información en la web de Pregunta:
https://preguntaediciones.com/libro/un-cuento-de-regalo/

"CUENTOS A DÚO: LA PRINCESA Y EL DRAGÓN" EN ARGUIS

Viernes 3 de Abril

18:30 horas

"CUENTOS A DÚO: LA PRINCESA Y EL DRAGÓN", CON ROBERTO MALO Y TOCHE MENAL

Pabellón

Arguis

(Huesca)


¡Nos vemos!