Era un caso imposible; no conseguía acabar nada de lo que empezaba. Dejaba siempre todo a medias. Siendo muy pequeño, dejó el colegio a los pocos cursos, alegando que no había nacido para estudiar. Empezó a trabajar, pero a los pocos días lo abandonó, decidiendo que pasaba de currar. Quiso ser pintor, pero nunca logró terminar un cuadro. Quiso escribir un libro, pero nunca lo empezó. Quiso plantar un árbol, pero nunca se decidió. Se echó algunas novias, pero con ninguna llegó al altar; las dejaba a los pocos días de empezar a salir, pues se cansaba de ellas enseguida. Estaba terriblemente delgado, ya que nunca conseguía terminar las comidas, aunque éstas no fueran muy abundantes. Por las mañanas solía estar de muy mal humor, pues se despertaba bruscamente, justo cuando el sueño parecía llegar al final; ni siquiera los sueños lograba terminar. Era un caso perdido; si empezaba a leer un libro, lo dejaba antes de acabarlo. Si empezaba a ver una película, se salía del cine antes de que finalizase. Si entraba en un museo, nunca llegaba a todos los lugares de la exposición. Si se compraba un disco, nunca llegaba a escucharlo enteramente. Mantener una conversación con él era una locura, pues empezaba a decir algo y al poco se callaba: dejaba todas las frases a medias. Llegó a crearse algunos enemigos, pues nunca terminaba de pagar sus deudas, y si empezaba a jugar alguna partida —ya fuera de cartas, de dados, o de dardos— siempre se iba antes de que acabara. Un día, empezó a cruzar un paso de cebra y —normal en él— no lo terminó de cruzar. Un coche lo embistió, llevándoselo por delante. Aquel día, por primera vez, consiguió terminar algo que había empezado: su vida. Aunque hubo quien opinó que simplemente dejó la vida a medias.
jueves, 16 de julio de 2026
DEJANDO TODO A MEDIAS
miércoles, 15 de julio de 2026
FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE ROBERTO MALO EN ALPARTIR
martes, 14 de julio de 2026
EN LA BIBLIOTECA DE BINÉFAR
lunes, 13 de julio de 2026
FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE ROBERTO MALO EN PEÑALBA
domingo, 12 de julio de 2026
EN LA BIBLIOTECA DE ALAGÓN
sábado, 11 de julio de 2026
"LA COLUMNA DEFINITIVA", MI COLUMNA SEMANAL EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN
El otro día me preguntaron que cuál
era mi columna favorita, de entre todas las que había escrito. Y respondí (por
decir algo, lo admito) que mi mejor columna todavía está por escribir. Y me
quedé tan ancho. Sin embargo, también me quedé con la mosca detrás de la oreja,
ciertamente. Era una buena pregunta. Tal vez tendría que pensar bien la
respuesta. Así que una vez en casa le di unas cuantas vueltas a una posible
respuesta sincera, pero no llegué a ninguna conclusión plenamente satisfactoria.
En honor a la verdad, le tengo mucho cariño a algunos de los primeros artículos
que escribí, con esa inconsciencia y emoción de los inicios (hay que ser muy inconsciente
para aceptar escribir columnas en un periódico, desde luego), y en estos siete
años y medio que llevo como columnista hay unas cuantas de las que me siento bastante
orgulloso, pero tampoco como para tirar cohetes. Estimo que es difícil destacar
alguna en concreto, en resumidas cuentas. Supongo que uno siempre busca
escribir la mejor columna del mundo, pero nunca se consigue. Escuché decir hace
unas semanas a Juan José Millás que él en una entrevista comentó que anhelaba
escribir la columna perfecta, para así con ella acabar con el columnismo, pero
que, debido a su lengua de trapo, la periodista publicó al día siguiente la
transcripción de la siguiente manera: “Espero escribir la columna perfecta,
para así acabar con el comunismo”. Millás sonreía explicando que él nunca
querría acabar con el comunismo, por favor, nada más lejos de su intención. Y
nada más lejos de mi intención el escurrir el bulto, pero es como cuando te
preguntan que a qué hijo quieres más. A ver, uno quiere a todas sus criaturas
por igual, cada una tiene su historia, su intrahistoria dentro de la historia.
Me ocurre lo mismo cuando me preguntan por mi novela favorita de entre todas la
que he escrito, o mi libro de relatos favorito, o mi cómic favorito o mi cuento
infantil favorito. Resulta casi imposible escoger a uno en particular; en mi
caso suelo esgrimir que le tengo más cariño tal vez a las primeras
publicaciones que he tenido en cada género literario, por eso de la novedad y del
valor sentimental de los iniciales pasos en el proceloso mundillo editorial. Pero
mi columna definitiva, me repito y me reafirmo tras darle esta vuelta, está
todavía por escribir.
"La columna definitiva", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 11 de julio.
Asimismo, podéis leer la columna "La columna definitiva", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/07/11/columna-definitiva-132340170.html
viernes, 10 de julio de 2026
RESEÑAS DE "LLUVIA SANGRIENTA" (5)
https://elperiodicodevillena.com/adaptaciones-literarias-de-puro-genero/
https://www.asociacionmalavida.com/tienda/Lluvia_sangrienta.php
DELINCUENTE AFICIONADO
La mañana le sonreía a Luis. Había un agradable sol del verano y veía feliz cómo unas palomas blancas revoloteaban a su alrededor. En su trabajo iba muy bien, era uno de los mejores, y su mujer estaba embarazada por segunda vez.
La calle que recorría estaba iluminada por rayos dorados y muy concurrida por toda clase de gente. Todo esto cambió radicalmente al penetrar en un callejón angosto y
sombrío. Tal vez, también cambiaba su suerte.
De detrás de
un cubo de basura salió otra basura; un muchacho desarreglado pero no
desarmado. Con una navaja en su mano derecha se lanzó sobre Luis; le aferró de
un brazo y le acercó la navaja hasta la garganta.
—¡Venga,
da-dame la pasta! ¡Todo el di-di-dinero que lleves! —dijo tartamudeando el
residuo humano.
—No, si no
llevo nada... —articuló Luis.
—¡Venga,
ca-cabrón, no me tontees! ¡Da-dame todo o te mato!
—Pero si te
he dicho que no...
—¡Calla!
¡Mi-mira esto, hijo de puta! —indicó el ladrón, y mostró su carnet de
identidad—. Aquí po-pone: “Delincuente aficionado”, y también tengo la
fi-fi-ficha de drogadicto, o sea que imagínatelo. No dudaré ni un se-segundo en
rebanarte el cuello. ¡Soy un tipo muy pe-pe-peligroso y conmigo no se juega!
—Ya veo,
ya...
—¡Venga, la
ca-cartera! —exigió el joven.
Le echó la
mano al pantalón y le quitó la cartera; al hacerlo, leyó la funda
despreocupadamente. Al instante, la dejó caer al suelo y apartó la navaja.
—Pe-pe-perdona,
yo no sabía...
Luis le
apuntaba con una pistola.
—Ya
sa-sabes, un error lo tiene cu-cu-cualquiera...
—Me das
pena, muchacho —dijo Luis. Frunció el ceño y acarició el gatillo.
—¡No me
ma-mates! Solamente quería un po-poco de dinero —dijo el ladrón, y arrojó la
navaja al suelo—. Compréndeme...
—Te
comprendo. Y es más, te voy a dar todo el dinero que llevo.
El
delincuente lo miró con desconfianza.
—Y todo lo
que llevo encima es esta moneda de cien créditos —continuó Luis, mostrándosela—. ¡Y
te la vas a tragar!
—Oye, por
aquí pa-pasará alguien... y si me disparas te me-meterás en un buen lío —advirtió
el muchacho ingenuamente.
—Defensa
propia —sonrió Luis—. Me has atacado. Ya puedes abrir la boquita si quieres
conservar tu mierda de vida.
El rostro
del ladrón se tornó sudoroso.
—No di-dirás
en serio lo de...
—¡Abre la
boca! —exclamó Luis, y pegó la pistola al estómago del desdichado.
El ladrón
abrió tímidamente la boca; Luis le metió la moneda con fuerza.
—¡Como la
escupas te mato! —sentenció al ver que la intentaba expulsar con rabia,
tapándole la boca al momento con una mano.
El ladrón se
agitaba como un perro, presa del horror. De pronto Luis le propinó un rodillazo
en el bajo vientre, y el golpe provocó que se tragara la moneda. Aterrado, sin
poder hablar, el ladrón se señaló el cuello con una mano.
—Vaya, te la
has tragado. Nunca pensé que lo conseguirías —dijo Luis irónicamente—. ¿Qué te
pasa? ¿No puedes respirar?
El ladrón
cayó de rodillas, retorciéndose.
—Pobre
chico, te la tendré que sacar. Qué coño, cien créditos son cien créditos.
El muchacho
intentó toser y expulsarla sin conseguirlo. Luis tomó la navaja del suelo y
guardó la pistola.
—Resiste,
chico. Te la voy a sacar —dijo acercando la navaja al cuello del drogadicto.
Los ojos de
éste reflejaban un horror incontenible. Intentó decir algo, pero no pudo...
Luis le
clavó la navaja en la garganta. El desgraciado profirió un grito ahogado. La
sangre brotó como de un surtidor.
—Bueno, a
ver si te la encuentro —dijo Luis tranquilamente.
Partió la
nuez en dos. Después rasgó hacia arriba hasta dar con el mentón.
—Por aquí no
se ve —observó—. Tanta sangre me impide ver nada.
Rajó la
faringe con el temple de un cirujano. La moneda estaba alojada ahí. La extrajo
con mucho cuidado. Limpió metódicamente la sangre de la moneda y a continuación
la guardó en su bolsillo. Después se agachó y tomó del suelo su cartera. En la
funda ponía: “Luis Gómez. Asesino profesional”.
jueves, 9 de julio de 2026
FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE" EN BOQUIÑENI
miércoles, 8 de julio de 2026
FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE "LOS GUARDIANES DE LOS CUENTOS" EN LA HARINERA
martes, 7 de julio de 2026
FOTOS DEL CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE" EN TORRENTE DE CINCA
ENTREVISTA EN HERALDO.ES
https://www.asociacionmalavida.com/tienda/Lluvia_sangrienta.php








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