lunes, 18 de agosto de 2025
FOTOS EN LA FERIA DEL LIBRO DE VILLANÚA
sábado, 16 de agosto de 2025
"CHUPETES PARA ADULTOS", MI COLUMNA SEMANAL EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN
No recuerdo exactamente cómo sucedió.
Creo que mi hija, siendo un bebé, perdió el chupete (o se le cayó al suelo y se
manchó aparatosamente) y hubo que comprarle otro a toda prisa. Ella no podía
estar sin su chupete, menuda era, cómo se ponía; qué manera de llorar. El caso
es que, nada más comprarle un chupete nuevo en una farmacia, lo metí en mi boca
para chuparlo y quitarle con mi saliva el sabor a goma, ya que no tenía tiempo
de lavarlo en casa como es aconsejable antes de estrenarlo. No me pongas esa cara
de asco, querido lector. Puede resultar un procedimiento poco higiénico, lo
reconozco, pero de este recuerdo hace ya unos dieciséis años, y entonces a los
padres nos parecía normal el chupar chupetes ajenos como forma de limpieza. Y
todo quedaba en familia, caramba. Sin embargo, al succionar el chupete el sabor
a goma no me resultó nada desagradable. De hecho, creo que me quedé chupando el
chupete bastante más rato del necesario. Resultaba tan relajante… Qué paz, qué
maravilla. Ahora entendía a los bebés. Cómo no se iban a calmar con un chupete
en la boca. Y tuve una epifanía: tendrían que fabricar chupetes para los
adultos. Sí, era un mercado que había que explotar. Los adultos también podríamos
aprovecharnos de un invento tan bien pensado y diseñado. Anatómicamente se
adaptaba de maravilla, y resultaba arrullador y muy adictivo. Al fin y al cabo,
¿a quién no le gusta chupar una teta? O un simulacro, de acuerdo, pero que daba
el pego. Era como volver a la infancia, resultaba una apetecible regresión. Y
así fue, en ese momento me vino la idea como una iluminación: hay que
comercializar los chupetes para los adultos. Se lo comenté a los amigos, a la
familia, y todos me dijeron que era una idea absurda, estúpida, y que el ser
padre me estaba volviendo más tonto todavía. Y uno, que nunca ha tenido mucha
cabeza emprendedora para llevar las ideas visionarias a los negocios del mundo
real, lo dejé estar en un rincón oscuro de mi mente. Y esta semana, muchos años
después de aquella epifanía, leo la noticia de que en China miles de jóvenes
usan chupetes diseñados para adultos como método para aliviar la ansiedad y el
estrés, dormir mejor y dejar de fumar. El producto es un boom de ventas; las
tiendas venden miles de unidades al mes. Ay, los chinos siempre nos adelantan.
Saben latín. Y chino mandarín.
"Chupetes para adultos", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 16 de agosto.
Asimismo, podéis leer la columna "Chupetes para adultos", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
viernes, 15 de agosto de 2025
EN LA FERIA DEL LIBRO Y DEL CÓMIC DE VILLANÚA
jueves, 14 de agosto de 2025
PRESENTACIÓN DE "SIN PIES NI CABEZA" EN LA FERIA DEL LIBRO DE JACA
19:00 horas
PRESENTACIÓN DE "SIN PIES NI CABEZA" (EL ECO DE LOS LIBRES, 2025), CON EL ESCRITOR ROBERTO MALO Y EL EDITOR MARCOS CALLAU
Carpa de Presentaciones
FERIA DEL LIBRO DE JACA
Jaca
19:00 horas
Carpa de Presentaciones
Presentación del libro "Sin pies ni cabeza" (El Eco de los Libres, 2025), escrito por Roberto Malo e ilustrado por Miquel Zueras. El libro contiene una veintena de relatos criminales de humor negro. Presenta el acto el director de la editorial "El Eco de los Libres", Marcos Callau. Al finalizar el escritor firmará ejemplares de su libro en el Espacio de firmas.
https://www.jaca.com/2025/programa-feriadellibro-jaca-2025.pdf
miércoles, 13 de agosto de 2025
FOTOS DE "CUENTOS A DÚO" EN ORIHUELA DEL TREMEDAL
martes, 12 de agosto de 2025
"CUENTOS A DÚO" EN ORIHUELA DEL TREMEDAL
19:00 horas
"CUENTOS A DÚO: LA PRINCESA Y EL DRAGÓN", CON ROBERTO MALO Y TOCHE MENAL
Orihuela del Tremedal
(Teruel)
¡Nos vemos!
lunes, 11 de agosto de 2025
EN LA FERIA DEL LIBRO Y DEL CÓMIC DE VILLANÚA
domingo, 10 de agosto de 2025
FOTOS EN LA FERIA DEL LIBRO DE CANFRANC
sábado, 9 de agosto de 2025
"HOMBRE DE POCA FE", MI COLUMNA SEMANAL EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN
Tengo poca fe en la tecnología, lo confieso. Cuando
en el supermercado voy a pagar el importe de la compra con la tarjeta, y leo
“aceptada” tras pasarla, repito con alegría “aceptada” en voz alta, jaleándome
a mí mismo, como si acabara de aprobar el examen de conducir (las cajeras
jóvenes se sonríen ante esta muestra de entusiasmo, las mayores me miran con
ternura y comprensión). Me queda dinero en la cuenta, me digo para mis
adentros, la tarjeta funciona, todo bien. Cuando voy al cajero automático a
sacar dinero del banco, y el cajero me lee correctamente la tarjeta, me acuerdo
de la contraseña (que es otra prueba de fuego, nada sencilla) y sale el dinero
finalmente, suelo exclamar “bien” en voz
baja, como premiándome por haberlo conseguido, pero de forma moderada, eso
sí, no sea que haya gente esperando (no hay que alardear demasiado de tener
dinero a disposición de uno, a ver si se van a creer que me sobra la pasta). Es
una suerte ver que el cajero tiene dinero para un servidor, que más de una vez
te mandan a otro cajero con más efectivo, como diciéndote que aquí no hay
dinero para ti, que otros clientes más rápidos se lo han llevado ya y se te han
adelantado miserablemente. Cuando voy a retirar en mi impresora unos documentos
muy importantes, y salen las hojas impresas como Dios manda (bien de tinta, sin
atascarse el papel, sin salir las hojas arrugadas formando un gurruño), suelo
exclamar “olé esa impresora guapa”, recordando esas muchas y terribles veces en
que me ha fallado, en que se ha atascado o quedado sin papel en el momento más inoportuno.
Se rumorea que las impresoras huelen el miedo, así que intento enfrentarme a la
mía con una ostentosa sonrisa, camuflando los nervios con mi aparente alegría y
escondiendo los sudores fríos que me atenazan como buenamente puedo. Si la
impresora huele mi miedo, estoy perdido. Es así de triste. Cuando en casa suena
el teléfono fijo, y resulta ser mi madre o mi suegra quien llama, en lugar de
ser esas compañías y corporaciones tan simpáticas que quieren endilgarte algo,
exclamo un “¡hombre!” cargado de emoción, como si oír sus conocidas voces fuera
todo lo que necesito escuchar. Todavía queda esperanza. Todavía suena el
teléfono y al otro lado hay gente con corazón. Soy un hombre de poca fe, pero
esa escasa fe que me queda hay que alimentarla en pequeñas dosis.
"Hombre de poca fe", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 9 de agosto.
Puedes leer la columna asimismo en la web del Diario de Córdoba:
viernes, 8 de agosto de 2025
CUENTACUENTOS DE ROBERTO MALO EN LA FERIA DEL LIBRO DE CANFRANC
13:30 horas
CUENTACUENTOS DE ROBERTO MALO: "EL PRÍNCIPE QUE CRUZÓ ALLENDE LOS MARES"
Feria del Libro de Canfranc
Cancfranc-Estación






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