“No hay placer como el terror”,
afirmaba Clive Barker. Y así es, el terror mola un montón. Y se encuentra en un
gran momento. Andaba yo obsesionado con ver la película Obsession, que
venía precedida de unas críticas entusiastas. Y una vez vista, no me extrañan
para nada las encendidas alabanzas que está recibiendo por todo el mundo. Es un
peliculón tremendo. En Hollywood, donde lo que genera titulares es la pasta, les
ha llamado la atención que esta pequeña película independiente, rodada en
veinte días y con un presupuesto irrisorio de 750.000 dólares, haya recaudado
ya unos 400 millones de dólares. Una barbaridad, vaya. Aunque a mí personalmente
las perras que haya costado o lo que recaude al final me da un poco igual. A mí
lo que me interesa es que la película funcione, que sea buena, independientemente
de lo que haya generado. Y en ese aspecto no hay dudas: es una auténtica
maravilla. Sorprende que sea una ópera prima. Tanto el guion como la dirección
son magistrales, y son obra de Curry Barker, un veinteañero con un gran futuro
por delante; leo que ha firmado un acuerdo histórico de ocho cifras con
Universal para crear varias películas del género de terror. Y al leerlo caigo
en la cuenta. Un momento, se apellida Barker. ¿Será familia del gran Clive
Barker? Lamentablemente, tras consultarlo constato que no les une ningún lazo
familiar. Clive es británico, Curry es estadounidense. Uno tiene 73 años, el
otro 26. Pero Curry, te entiendo perfectamente: si te apellidas Barker, y te
gusta escribir y dirigir, está claro que te tienes que dedicar al terror. El
apellido te condiciona. Pondré otro ejemplo de esta curiosa reflexión con otro
miembro de la película Obsession, que también me tiene loco. La banda
sonora del filme es uno de sus puntos fuertes: es una joya, inquietante y brutal,
obra de Rock Burwell. Y al leerlo caigo en la cuenta. Un momento, se apellida
Burwell. ¿Será familia del gran compositor Carter Burwell, autor de las bandas
sonoras de las películas de los Coen? Os voy a ahorrar que lo busquéis en
Google. No les une ningún vínculo familiar. Pero si eres músico, y te apellidas
Burwell, está claro que tienes que componer bandas sonoras. ¿Casualidad? ¿Una
simple coincidencia? No lo creo. El apellido marca, para bien o para mal. Por
cierto, Curry y Rock tienen apellidos ilustres, pero también sus nombres son
molones. ¿Cómo no van a triunfar?
"El apellido condiciona", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 4 de julio.
Asimismo, podéis leer la columna "El apedillo condiciona", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/07/04/apellido-condiciona-132093130.html
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