sábado, 19 de septiembre de 2026

"EL MARIDO CELOSO", MI COLUMNA SEMANAL EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

 

Se podría decir que Sara y Jaime formaban un matrimonio feliz... si no fuera porque Jaime era demasiado celoso. Jaime estaba obsesionado con la idea de que Sara se la pegaba con otro. Y no lo podía soportar. “¿Hay otro hombre?”, le preguntaba temeroso. “¡Claro que no!”, respondía ella, tronchándose de risa. Jaime no aguantaba que les sonriera a sus amigos, detestaba que hablara sola con otro hombre y, sobre todo, no toleraba estar sin ella. Estaba convencido de que le engañaba, pero no había ninguna prueba, ningún miedo en la expresión de ella, nada que le hiciera dudar de su fidelidad. Estuvo a punto de pagar a un detective para que la espiara, pero no lo hizo porque pensó: “¿Y si me la pega con el detective?”. Y debido a sus continuos celos, que como todos saben no traen nada bueno, empezó a sufrir unos terribles dolores de cabeza. El médico le recetó reposo absoluto, lo que agravó todavía más su dolor de cabeza, pues al tener que estar constantemente dentro de la cama no podía controlar a su mujer. “No me dejes solo”, le decía, simulando estar peor. Sin embargo, una desgraciada mañana se despertó y vio que ella no estaba. Encima de la mesilla de noche había una nota que decía: “Me voy a ver a mi madre. Volveré mañana sin falta”. Jaime se sintió morir. “Mentira. Estará con otro, aprovechando que estoy enfermo”, pensó. Y su cabeza ardió de manera increíble, formándose un calor craneal impresionante, que se acentuaba en dos puntos, uno a cada lado de la cabeza. Se levantó trabajosamente de la cama y se miró en el espejo. Se habían formado dos diminutos bultos en la cabeza. “¡Me están saliendo los cuernos!”, gritó asombrado. Pero necesitaba una confirmación, así que llamó a un vidente que le habían recomendado en una ocasión. “Siempre sospeché que mi mujer me engañaba”, le señaló al adivino en cuanto llegó, “Ahora, como puede ver, me han salido los cuernos. Quiero saber cuántas veces me ha engañado”, exigió Jaime. “De acuerdo”, accedió el adivino, conforme. Se sentó en la cama plácidamente, acarició las sábanas con delicadeza extrema y cerró los ojos. El adivino se estremeció de pronto y abrió los ojos. “Lo he visto claro”, empezó a decir, “Su mujer... nunca le ha engañado. Los cuernos que le han salido se deben a otra cosa. Le han salido porque en usted se está reencarnando un demonio”. “¡Buf!”, resopló Jaime, “No sabe el peso que me ha quitado de encima”.


"El marido celoso", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 12 de septiembre.

Asimismo, podéis leer la columna "El marido celoso", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:

https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/09/19/marido-celoso-134439138.html


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