Cada tarde, un pastor les lee a sus ovejas novelas policíacas (sus
novelas favoritas) sin sospechar que ellas le entienden perfectamente. Un buen
día, el pastor aparece muerto, presumiblemente asesinado, y las propias ovejas
deciden resolver el misterio y averiguar quién ha sido el culpable, gracias a
todo lo que han aprendido con los muchos libros de crímenes. Esta es la loca y
divertida premisa de Las ovejas detectives, adaptación muy libre de la
novela Las ovejas de Glennkill, de la escritora alemana Leonie Swann,
que aquí publicó la editorial Salamandra en el año 2007. Pese a ser una primera
novela, obtuvo un éxito extraordinario: vendió un millón de ejemplares
solamente en lengua alemana. Cuando aquí se publicó en el año 2012 su segunda
novela, otra aventura con sus simpáticas ovejas, titulada ¡Que viene el
lobo!, ya se indicaba en la semblanza de la autora que la versión
cinematográfica de Las ovejas de Glennkill estaba en curso de
producción. Pues bien, parece que han tenido que pasar unos cuantos años hasta
que esa versión ha sido por fin una tangible realidad. Los lectores tenemos que
tener paciencia, está visto, y ya se puede encontrar en la rutilante cartelera
actual. Reconozco que entré en el cine con ciertos reparos. Me tenía ganado el libro
de antemano, me parecía una genialidad, pero ¿estaría la película a la altura? Lo
cierto es que la película colmó plenamente mis expectativas. Todo funciona a la
perfección. El reparto es sensacional, tanto los personajes humanos (Hugh
Jackman, Emma Thompson, Nicholas Braun, Molly Gordon…) como los que dan voces a
las ovejas (Bryan Cranston, Julia Louis-Dreyfus, Regina Hall, Brett Goldstein…).
Y las ovejas están fantásticas, los efectos digitales son fabulosos. El
misterio está muy bien planteado y resuelto, a lo Agatha Christie, y la cinta
es tremendamente emotiva y profunda, a la manera de Babe, el cerdito
valiente. Si la película es un éxito, que desde luego lo merece, no creo
que el siguiente libro ovino, ¡Que viene el lobo!, tarde tanto tiempo en
adaptarse y estrenarse. Y si tarda muchos años tampoco es un problema. Los
espectadores estamos preparados para secuelas tardías, y si no que se lo digan
a los responsables de El diablo viste de Prada, cuya continuación,
veinte años después, funciona en taquilla mejor que la primera.
"Ovejas detectives", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 16 de mayo.
Asimismo, podéis leer la columna "Ovejas detectives", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/05/16/ovejas-detectives-130269659.html
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