sábado, 2 de mayo de 2026

"UNA GRAN ACTRIZ", MI COLUMNA SEMANAL EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

En los ensayos de su primera película, ella dejaba boquiabiertos a todos. Pero al filmar era cuando alcanzaba el más alto grado de perfección. Era buena, muy buena, y todavía muy joven; tenía toda la vida por delante. Aunque había sido seleccionada para un papel secundario, acabó haciendo el papel principal, pues el director decidió apostar fuerte por ella. Y fue un gran acierto: ella actuaba de maravilla; no era necesario repetir ni una sola toma. Al rodar una secuencia de amor, ella le puso tal entrega y pasión que sin duda el actor que tenía por pareja no olvidará ese día fácilmente. Tampoco defraudó al efectuar una secuencia de gran dramatismo. Ella tenía que llorar desconsoladamente por la muerte de su amante. Y lloró realmente, sin necesidad de que le echaran gotitas en los ojos ni nada parecido. Lloró de tal manera que acabaron llorando todos los que se encontraban en el set. La película se rodaba cronológicamente, y parecía que la actriz fuera madurando a la vez que su personaje. Tras varias semanas de trabajo, se acercaba el fin de la filmación. Sólo restaba la escena final, donde ella tenía que morir trágicamente al darle un infarto al corazón durante una agitada confesión del asesino de su amante, que lo había matado por amor a ella. Al filmar la escena, él le reveló sus dos grandes secretos: su amor hacia ella y su miserable acción de dar muerte a su amante. Ella no se lo podía creer. “¿Por qué? ¿Por qué?”, dijo ella débilmente. “Porque te deseo”, dijo él fríamente. “¡Nooo! ¡Nooo!”, gritó ella, enloqueciendo, “¡Asesino! ¡Eres un asesino!”. De repente, ella echó su mano al pecho al sentir el dolor y cayó al suelo. “¿Qué te sucede?”, dijo él mientras la abrazaba. “Me muero…, me muero…”, musitó ella con un hilo de voz. “Perdóname, perdóname”, dijo él llorando. Ella lo besó en la boca con las pocas fuerzas que le quedaban, perdonándolo. Fue un largo e intenso beso. Y fue su último beso. Había muerto. El asesino la siguió abrazando, llorando desesperadamente. Todos los miembros del equipo de filmación se habían quedado mudos. La toma terminó, y todos aplaudieron mientras se secaban las lágrimas. Había sido una escena colosal. “¡Genial!”, gritó el director. “Venga, ya puedes abrir los ojos”, le dijo el actor, abrazándola todavía. Pero ella no podía abrir los ojos. Había muerto. 


"Una gran actriz", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 2 de mayo.

Asimismo, podéis leer la columna "Una gran actriz", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:

https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/05/02/gran-actriz-129753549.html


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