martes, 27 de julio de 2010

TROFEO



La cabeza disecada de King Kong –mi más preciado trofeo- ocupa la pared principal de mi ostentoso salón. Las mujeres que vienen a casa la observan siempre entre fascinadas y aterradas, especialmente las rubias.

18 comentarios:

Marcos Callau dijo...

¡Qué pena que no conserves una mano de King Kong!. Mecanizándola podrías obtener una atracción de feria donde esas rubias atemorizadas podrían ser liberadas facilmente de sus ropas más íntimas...jejeje.

roberto dijo...

Hola, Marcos, acalorado te veo...

Yago dijo...

¡Peazo salón que debes tener pa' que te quepa!
Yo quiero verlo ;-)

roberto dijo...

No suelo comentar el tamaño de mi salón por no humillar, Santi.

Manchas de tinta dijo...

No sé a quien temen más las rubias, si a King Kong o a Alfred Hitchcock. ¿Tienes también su cabeza?

roberto dijo...

Hola, Manchas. Supongo que las rubias temían más a Hitchcock, sí. Y no estaría mal tener su cabeza...

VERONICA LEONETTI dijo...

Si aquí todo el mundo confesara cual es su trofeo más preciado...

roberto dijo...

Confiesa, Vero, confiesa...

VERONICA LEONETTI dijo...

Jajaja! si no muestro ni la cara, crees que voy a dar pistas sobre mis trofeos? ;)

roberto dijo...

Hombre, Vero, una pista por lo menos no estaría mal...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Menudo salón tienes entonces. Iba a hacer un chiste fácil sobre trofeos del cuerpo de King Kong, pero me callo.

roberto dijo...

Esa parte del cuerpo de King Kong creo que se la quedó Vero... Pero no lo confesará, no.

VERONICA LEONETTI dijo...

Por ser tu, me lo pienso...me lo pienso...

Claudio dijo...

Al principio hasta pensaba que era atobiográfico :O

roberto dijo...

Vaya, Vero, la cosa promete...

roberto dijo...

Hola, Claudio. No hay nada autobiográfico, lamentablemente (ya querría yo tener un salón inmenso).

irene dijo...

¿Y dónde está la foto?, yo, si no lo veo, no lo creo.
Besicos, Roberto.
Te lo juro, ¿sabes cuál ha sido la verificación de la palabra que me ha salido? MENTI, sólo falta RA, jajaja.

roberto dijo...

Hola, Irene, lo de las palabras de verificación es digno de estudio, desde luego. Tienen un retorcido sentido del humor.