Uno es muy fan de Laika Studios, la
compañía con sede en Portland, Oregón, que ha creado joyas del cine de
animación en stop-motion como Los mundos de Caroline o Los Boxtrolls.
Sin embargo, paradójicamente, pese a conocer la excelencia de toda su filmografía,
creo que no estaba preparado para el salto de su última propuesta. Uno va al
cine con la secreta esperanza de encontrarse algún día con películas tan osadas
y ambiciosas como Wildwood: el bosque salvaje, la obra cumbre de Laika
Studios, sin duda alguna (un antes y un después en el cine de animación), dirigida
por Travis Knight (que ya dirigió la fantástica Kubo y las dos cuerdas
mágicas, mi favorita hasta hace bien poco), y basada en la novela homónima
escrita por Colin Meloy e ilustrada por Carson Ellis, que transcurre en
Portland, por lo que parecía el proyecto idóneo para que la compañía diera lo mejor
de sí. Y sí, lo han conseguido. Wildwood es la mejor película de
stop-motion de la historia (técnicamente por lo menos), y también es la más
larga: 132 minutos que pasan volando. Estoy toda la proyección con los ojos como
platos, sin poder apartar la vista de la pantalla ni un instante, atrapado por
la magia de las marionetas en movimiento (que no parecen marionetas, maldición,
veo personajes de carne y hueso, más reales que uno mismo), y estoy con la boca
abierta, casi desencajada, de puro asombro y subyugante fascinación ante una
obra épica, espectacular y estremecedora sin igual. Emocionado (la banda sonora
de Dario Marianelli es una preciosidad), me quedo clavado en la butaca tras los
títulos de crédito, sin poderme levantar. La mujer de la limpieza me mira
preocupada. A disgusto, me levanto para tranquilizarla y le dejo hacer su
trabajo. No doy crédito a lo que acabo de ver. Me cuesta imaginar cómo han sido
capaces de realizar semejante maravilla en stop-motion. Había leído que han
necesitado quince años para preparar la cinta y siete años enteros de rodaje
manual. Una vez vista, pocos me parecen, la verdad. En un mundo dominado e
invadido por las imágenes concebidas con la dichosa Inteligencia Artificial, el
estreno de una película así puede parecer un acto de rebeldía, casi se antoja
como una obra revolucionaria. Bien por ellos, especialistas en un cine artesanal,
hecho a mano, fotograma a fotograma, con cariño y dedicación. No se la pierdan,
por favor.
"Laika Studios", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 31 de octubre.
Asimismo, podéis leer la columna "Laika Studios", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/10/31/laika-studios-135932345.html
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