Hoy es San Valentín, uno de los
santos más celebrados. Cada uno tiene sus santos predilectos, claro que sí,
allá cada uno con su particular santoral. Uno de los míos, por ejemplo, es San
Sam Raimi. Recuerdo perfectamente cuando empezó mi devoción por él. A
principios de los años ochenta fui de peregrinación al cine Cervantes para ver
el estreno de su ópera prima, The Evil
Dead, que aquí se llamó Posesión
infernal. Lo recuerdo como si fuera ayer, la memoria fílmica es lo que
tiene, pero lo cierto es que han pasado más años de los que uno quisiera
admitir. Rodada, como se suele decir, por cuatro amigos y con cuatro perras, es
un peliculón de los que crean toda una religión. De hecho, después de su éxito
Sam decidió convertir Evil Dead en
una trilogía mítica (por estos lares las continuaciones se llamaron Terroríficamente muertos y El ejército de las tinieblas, donde el
humor y la aventura se entrelazaban con el terror de manera magistral a través
del apóstol Bruce Campbell). Antes de la tercera entrega estrenaría otra
película que me llevó al cielo: Darkman,
posiblemente el mejor personaje de cómic creado originalmente para el cine. La
divina banda sonora corría a cargo de Danny Elfman, con el que Raimi sigue
trabajando en la actualidad. Como curiosidad de fiel devoto, su siguiente
película, Rápida y mortal, la vi en
Roma (allí se llamaba Pronti a morire)
un mes antes de que se estrenara en España. Luego caería Un plan sencillo, una película muy del estilo de sus grandes
amigos, los hermanos Coen, con los que escribiría los guiones de Ola de crímenes, ola de risas (que
dirigió él) y El gran salto (que
dirigieron ellos). Y a principios de los dos mil sacaría su celebrada trilogía
de Spider-Man, con la que sentaría
las bases para el posterior inicio del Universo Cinematográfico Marvel, en el
que participaría hace unos años con Doctor
Strange en el multiverso de la locura, cerrándose el círculo de alguna
manera. Y llegamos a su última obra, que ha aterrizado accidentalmente en la
cartelera: Send Help (Enviad ayuda) supone una nueva
resurrección del mejor Raimi, el más feroz y divertido, donde una empleada
infravalorada (espectacular Raquel McAdams) queda varada en una isla desierta
junto a su inútil jefe. El resultado es una comedia negra irresistiblemente
subyugante. Un milagro fílmico para deleitar a sus más fieles seguidores.
"San Sam Raimi", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 14 de febrero.
Asimismo, podéis leer la columna "San Sam Raimi", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/02/14/san-sam-raimi-126811508.html
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