10:30 horas
"LOS GUARDIANES DE LOS CUENTOS", CON DANIEL TEJERO Y ROBERTO MALO
Biblioteca
Calanda
(Teruel)
blog del escritor
10:30 horas
"LOS GUARDIANES DE LOS CUENTOS", CON DANIEL TEJERO Y ROBERTO MALO
Biblioteca
Calanda
(Teruel)
14:45 horas
"LOS GUARDIANES DE LOS CUENTOS", CON DANIEL TEJERO Y ROBERTO MALO
CEIP Belia
Belchite
(Zaragoza)
una mosca
una mosca se ha posado en mi brazo
es grande
grande y negra
quiero matarla
quiero aplastarla
pero no puedo
estoy paralizado
tengo todo el cuerpo paralizado
la mosca se mueve
yo no
la odio
la envidio
ella morirá pronto
yo no
10:00 horas
CUENTACUENTOS DE "EL ÚLTIMO ABORDAJE DE MORGAN EL INVENCIBLE", CON ROBERTO MALO Y DANIEL TEJERO
Colegio Público
Novillas
(Zaragoza)
Todos tenemos alguna cicatriz. La mía, de treinta y tres puntos, tiene su historia. A mis tiernos cuatro años, empujé la puerta de cristal del portal de mi casa por el centro, en vez de girar el pomo como una persona con sentido común, y me la llevé por delante, rompiéndola. Al sacar el brazo de golpe, sin talento, los cristales me rajaron la muñeca por varias partes. De hecho, me cortaron la arteria radial y de la muñeca me empezó a brotar un chorro de sangre monumental. Parecía una fuente sanguinolenta. “Vaya bronca me va a caer”, recuerdo que pensé. Me acerqué a mi madre, que estaba en la calle de espaldas a mí, y le dije como si nada: “Mamá, mira”. Mi madre se volvió y, al observar la parábola de sangre que salía de mi muñeca, chilló aterrada. En ese momento, al ver su cara de horror, me eché a llorar comprendiendo que lo mío era algo gordo. Mis padres pararon un taxi al momento y marchamos a toda prisa hacia el hospital. (Pese a que me cubrieron el brazo como buenamente pudieron, el salpicadero del pobre taxista quedó perdido de sangre.) Los médicos les dijeron a mis padres que me tenían que operar de inmediato y que la cosa no pintaba nada bien. O perdía la mano o me quedaría la mano inútil, les dijeron todo optimistas. Afortunadamente, la operación salió de maravilla y sigo con mi mano derecha, y con una preciosa cicatriz de treinta y tres puntos; una cicatriz muy sexy (para aquellos que ven atractivas las cicatrices, claro). Estando en el hospital, me regalaron unas figuritas de indios y vaqueros (cómo me gustaban). Y ahora, viendo en el cine Toy Story 4 con mis hijos, he recordado nítidamente cuando tenía cuatro años y jugaba con indios y vaqueros. Ay, cómo pasa el tiempo. Sigamos jugando.
https://elecodeloslibres.org/producto/sin-pies-ni-cabeza/