sábado, 23 de mayo de 2026

"ASALTOS Y CUENTOS", MI COLUMNA SEMANAL EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Cuando era adolescente, era presa fácil de los atracadores callejeros. Y no solo yo. Muchos de mis amigos fueron asaltados varias veces. Con navajas, con jeringuillas, con amenazas diversas... Recuerdo una noche llegando a casa a las tantas; cuando iba a entrar al portal escuché unos pasos apresurados tras de mí. Me di la vuelta instintivamente, y me encontré con un tipo alto y delgado que me plantó una navaja en el cuello, exigiéndome que le diese todo el dinero que llevase encima. En ese momento creí morirme. Volvía a casa sin una triste moneda, sin nada de dinero encima (deseé con toda mi alma llevar algo para podérselo dar y que así se fuera tranquilo). “No llevo nada”, le dije compungido, “Te lo prometo. Vengo pelado”. Recuerdo su cara de decepción; esto me pasa por atracar a jovenzuelos pobretones, debió de pensar. Ni siquiera me cacheó; vio en mis ojos la triste verdad y se marchó lastimeramente, cabeceando derrotado. Creo que el miedo a ser atracado ha inspirado varios relatos míos. Por ejemplo, el titulado La viejecita que recogía piedras, en el que una anciana de aspecto inofensivo le abre la cabeza de una pedrada a un ladronzuelo que le había robado el bolso a una joven. O el titulado Delincuente aficionado, cuento que transcurre en un universo alternativo donde todas las profesiones están aceptadas, por muy ilegales o criminales que sean. Una persona es asaltada por un delincuente aficionado, como así reza en su carnet de identidad, y además cuenta con la ficha de drogadicto, de tal suerte que el peligro está garantizado. Sin embargo, el asaltado es un asesino profesional, como así reza en su cartera, con lo que el pobre ladrón no lo tendrá nada fácil. Este es un relato muy corto, en el que la profesión del asaltado se revela casi al final, con lo que apenas había quedado esbozado el personaje. Sin embargo, me apetecía saber más de él, quería averiguar cómo trabajaba en un mundo con esos pequeños cambios. Estaba muy claro; tenía que escribir otra historia en la que el asesino tuviera algún trabajito y ver cómo se desenvolvía. Así nació la novela Asesinato en el club nudista, donde Luis Gómez, el personaje que aparecía en el cuento corto, tenía ahora una historia larga para lucirse y explicarse. Delincuente aficionado es lo que yo denomino un cuento germen, un cuento que ha inspirado otra historia. Los cuentos también saltan y se asaltan entre ellos.


"Asaltos y cuentos", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 23 de mayo.

Asimismo, podéis leer la columna "Asaltos y cuentos", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:

https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/05/23/asaltos-cuentos-130547255.html


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