Las películas de Pixar son para todos los públicos, en
el buen sentido del término. Es decir, son para todo el mundo. Tanto los niños
como los adultos las disfrutan por igual. Hasta me atrevería a decir que
algunos adultos las disfrutamos más que los niños. Lo mismo se podría decir de
la fantástica exposición La ciencia de Pixar que puedes visitar en el
CaixaForum Zaragoza durante casi un año, ahí es nada, hasta marzo del año que
viene (tienes tiempo para verla, descuida). Lo bueno de estar tanto tiempo es que
la puedes visitar varias veces (a repetir hasta que guste), y merece mucho la
pena. Decía que los niños la disfrutan una barbaridad, pues es interactiva,
puedes manipular y crear escenas y personajes a tu antojo. Los críos se lo
pasan en grande, doy fe, pero no es menos cierto que los no tan niños la
disfrutamos igualmente. Me encantó, por ejemplo, poder realizar una escena de stop
motion con la lámpara del logo de Pixar. Posicionas la lámpara en el círculo
verde. Haces una foto pulsando el botón cuadrado para crear un fotograma.
Mueves la lámpara y haces otra foto. Repites el proceso. Haces solamente
pequeños cambios entre cada foto. Terminas en el círculo naranja. Pulsas el
botón redondo para ver tu película de animación resultante. Pura magia. En otro
espacio montas varios robots con diversas piezas que llevan imanes. Hay muchas
combinaciones posibles. A partir de cuatro brazos, cinco cabezas y siete
piernas, puedes crear ciento cuarenta robots diferentes. Te explican que los
modeladores de WALL-E se basaron en una biblioteca de piezas virtuales
para crear rápidamente nuevos robots. Pruebas formas giratorias. La rotación de
una forma 2D alrededor de un eje es una de las técnicas matemáticas usadas por
los modeladores para crear objetos 3D. Lo ves claramente, de manera sencilla
pero muy eficaz. Luego, en otro escenario, ajustas las luces para cambiar el
ambiente en la casa de Up. Usas los botones para modificar los
parámetros de la luz interior y del sol. Te sientes todo un técnico
profesional. En otra zona simulas el movimiento de un banco de peces. Los
botones que manipulas modifican el programa informático. Creas un patrón para
el banco de peces, más compacto o más disperso, según procedas. Y creas una
imagen y renderizas la malla 3D virtual. Cuanto más tiempo mantengas pulsado el
botón, más detalles habrá. Hasta el infinito, y más allá.
"La ciencia de Pixar", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 9 de mayo.
Asimismo, podéis leer la columna "La ciencia de Pixar", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/05/09/ciencia-pixar-130005708.html
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