jueves, 23 de diciembre de 2010

PONGA UN POBRE EN SU MESA



Cada Navidad, hago mi buena acción. Pongo alguno de los pobres del barrio en mi mesa. Y sinceramente, una vez cocinados, ya no huelen tan mal. Y más de uno resulta exquisito.

10 comentarios:

Manchas de tinta dijo...

Genial. ¿Para cuando tus relatos hiperbreves o microrrelatos (o como quieras llamarlos) publicados?
Son muy buenos.

39escalones dijo...

Je,je,je... Muy berlanguiano.
Y de postre, ¿qué? ¿Brazo de gitano?
Felices fiestas.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Sin duda hay gente que hace eso, aunque sea en sentido metafórico.

roberto dijo...

Hola, Manchas. Di que sí (que te oigan los editores).

Ya saldrán, ya, paciencia.

roberto dijo...

Hola, Alfredo, berlanguiano, claro que sí. Felices fiestas.

roberto dijo...

Hola, José Miguel. Es una metáfora, por supuesto. Tú sí que me comprendes...

VERONICA LEONETTI dijo...

Vaya buen hombre... estás hecho...

roberto dijo...

Hola, Vero, el apellido me pierde...

Marcos Callau dijo...

Hola Roberto. Ya estoy de vuelta pero "sin tildes" pues mi teclado tiene problemas. En fin.... la informatica y yo nos llevamos muy mal. Lei este texto mientras estaba en Madrid y recuerdo que lo hice en voz alta para beneficiar al resto. Nos hizo mucha gracia. Es estupendo. Me recordo a un capitulo de "Farmacia de guardia" en que invitaban a cenar a un mendigo de la calle, que resultaba ser Fernando Fernan Gomez. Tambien hicieron el mismo capitulo en "Cuentame" y el pobre resulto ser Jose Luis Lopez Vazaquez en uno de sus ultimos papeles. Esa historia del pobre en la mesa se presta mucho a la escritura pero ese final tuyo tan sorprendente tiene la inconfundible firma Malo. Un fuerte abrazo de vuelta en Zaragoza.

roberto dijo...

Feliz vuelta, Marcos. Ya contarás.

Un abrazo.