miércoles, 24 de febrero de 2010

LA MAGIA DEL CINE



En el eterno debate entre el cine y la literatura, los libros –es curioso- tienen mejor fama y consideración que las películas. “El libro es mucho mejor”, se suele argumentar pomposamente siempre que hay una adaptación de por medio. Sin embargo, a la hora de la verdad (o sea, sin hipocresías), entre leer un libro y ver una película, no hay ninguna duda: todo el mundo elige ver la película. Pondré un ejemplo gráfico, según mi propia experiencia, para corroborar esta afirmación. Como soy escritor (mal que me pese, que no lo digo por presumir), cada vez que me publican un libro me regalan un montón de ejemplares que reparto entre las amistades. En la mayoría de las ocasiones, mis amigos se quedan mirando el libro algo cohibidos, como pensando: joder, y me lo tendré que leer. Al mismo tiempo, soy actor porno (que la literatura no da para vivir), y al terminar mi trabajo y pagarme (cuantiosamente, por cierto) también me regalan varias copias. En cuanto les paso las películas a mis amigos, éstos corren raudos a verlas, sin los reparos que ponen para leer mis libros. Comprobado entonces: la literatura no puede competir con la magia del cine.

18 comentarios:

39escalones dijo...

Yo cambiaría de amigos. No puede ser sano que tus amigos corran raudos y veloces a verte con el culo al aire taladrando criaturas plastificadas...

Y sobre el tema, es evidente que la gente sólo se acuerda de los buenos libros cuando dice eso y olvida la morralla que no leería aunque le pagaran. Cuánto buen cine hizo Hitchcock con mala literatura.

Buen relato.

roberto dijo...

Ay, la amistad...

Y tampoco hay que olvidar, Alfredo, cuando Hitchcock tomaba una buena novela ("Psicosis", por ejemplo, de Robert Bloch, llena de imágenes poderosísimas) y con semejante buena base la convertía en una obra maestra del cine.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Supongo que el cine es la suma de todas las artes: literatura, música, arte visual, fotografía, interpretación, escenografía e incluso "moda".
¿Quién dirá que un guión de Woody Allen o de los Hermanos Marx no es literatura de la buena?
Pero claro, el libro es una experiencia profunda e intensa en una manera diferente a la que puede serlo una película. Por ejemplo, podrán hacer mil adaptaciones del Quijote, pero ninguna será una experiencia tan inmensa como la novela.

J.E. Alamo dijo...

Hay un nexo cine literatura que suele convertirse en obras de arte. El señor McCarthy con No es País para Viejos y la Carretera es un ejemplo reciente. Cierto que hay ocasiones en que la película mejora notablemente la novela (rumores hay sobre Celda 211) pero eso es porque hay buenos escritores (guionistas) al servicio de la gran pantalla.
En tiempos lejanos,los grandes escritores eran "absorbidos" por Hollywood como guionistas y ahí estan los resultados.
Por cierto, lo del porno...¿me mandas una copia? XD

roberto dijo...

Así es, José Miguel, un guión de Woody Allen es literatura de la buena.

roberto dijo...

A mí, Joe, me encanta leer libros y luego ver cómo los han llevado al cine. En el caso de "Celda 211" es cierto que han mejorado la historia y así funciona mucho mejor.
A mi me viene a la cabeza otra ganadora de los Goya, la película "Días contados", basada en la novela homónima de Juan Madrid. Imanol Uribe realizó un guión adaptado soberbio, digno de estudio, en el que hacía un "pequeño" cambio. En la novela, el papel de Carmelo Gómez era un fotógrafo que se internaba en un mundo de yonquis, prostitutas y demás. En la película, lo convierte en un terrorista (para así hablar de lo que al le interesaba, la ETA), cambiando todo, el final, la intensidad, pero manteniendo los secundarios y el decorado. Una joya de adaptación, ya digo. Los guionistas no deben dudar en cambiar lo que haga falta de una novela si así sale una película mejor.

Dana Andrews dijo...

Pues sí hay que cambiar de amigos, Roberto jeje. Porque no creo yo que la magia del cine resida en los argumentos de esas películas ¿no?...
Bueno, gracias a quién sea, últimamente estoy comprando más libros que entradas para el cine. Pero creo que eso es culpa de la ausencia de Cine hoy en día...

roberto dijo...

Hola, Dana, hay que comprar libros, claro que sí, pero también hoy en día se puede ir al cine de vez en cuando, que se siguen haciendo buenas películas (o es que yo soy muy conformado, no sé).

ftemplar dijo...

Jajajaja, ¿pero de dónde sacas estas ideas? :)

Bueno, yo si puedo suelo leer antes el libro que ver la película y casi siempre ganan las letras.

A ver si ya te pillan alguna historia tuya para la gran pantalla ;)

Fer

roberto dijo...

"¿De dónde sacas esas locas ideas?". Es una buena pregunta, Fernando, que se les plantea a menudo a los escritores.
Roger Zelazny decía que todas las noches dejaba un cuenco de leche y unas galletas en la escalinata del fondo; por la mañana la leche y las galletas habían desaparecido, pero junto al cuenco vacío había una pila de ideas locas.

entrenomadas dijo...

Genial, Roberto.
A los amigos a veces hay que darles un GPS para que te entiendan un poco más. Mientras tanto sigue con tus libros pornos y tus pelis de literatura. ¿era algo así?

Kisses,

Marta

roberto dijo...

A los amigos hay que quererlos tal y como son, que para eso son amigos (pero lo del GPS me suena muy bien).
Un beso.

Manchas de Tinta dijo...

Así que eres tú el famoso actor porno. Ya decía yo que tu nombre me era familiar. Saludos.

roberto dijo...

Hola, Manchas. Lo cierto es que hay un actor porno italiano que se llama Roberto Malone, al que no me une ningún parentesco. Igual te sonaba de eso...

irene dijo...

Aquí tienes la excepción que confirma la regla, prefiero leer un libro.
Así que actor porno... jajaja, qué calladito te lo tenías.
Besicos, Roberto.

roberto dijo...

Di que sí, Irene, mucho mejor leer un libro.
Un besazo.

VERONICA LEONETTI dijo...

Si hicieran una peli de Cien años de soledad, tendría pánico de verla. A ver si me va a fastidiar la mejor novela que me he leído en la vida. Ya me lo han hecho con varios otros libros.

roberto dijo...

Hay escritores, supongo, que es mejor no llevar al cine. Y García Márquez entraría en esa categoría.