sábado, 28 de marzo de 2026

"TACOS SIN FILTRO", MI COLUMNA SEMANAL EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Esta semana he leído el siguiente titular en una entrevista a Miguel Ríos: “No he recibido un puto duro que no sea por mi trabajo, por ir a cantar”. Ay, qué poco me gusta ver tacos en los titulares. Ya me hago mayor, antes no me molestaban. Leo la entrevista y Miguel Ríos habla de un mítico concierto que dio en la Romareda (al que yo acudí, por cierto) y se recuerda que han pasado ya de aquel magno evento 43 años. Madre mía, sí que me hago mayor, sí. Pero lo noto, ya digo, en mi escasa tolerancia con las palabrotas. Recuerdo que cuando empecé a publicar cuentos y novelas, había familiares y amigos de cierta edad que me criticaban justamente por eso, por meter muchos tacos en los diálogos. Yo argumentaba que la gente cuando habla utiliza muchas palabrotas, y en aras de la verosimilitud tenía que reflejarlo tal cual, sin ningún tipo de censura o cortapisa. Creo sinceramente que algunas de esas personas, de haber podido, me hubieran atado a la cama y me hubieran obligado a borrar cada una de las palabras malsonantes, como si fueran la enfermera Annie Wilkes de la novela Misery. Sin embargo (las vueltas que da la vida, hay que ver), con los años, yo mismo me he visto criticando a mis hijos adolescentes por abusar de los tacos en sus frases. Me muero de vergüenza cuando en alguna reunión familiar sueltan palabrotas a borbotones, como si no fuera concebible enunciar una oración en la que cualquier vocablo no lleve un jodido o un puto a su lado, como si el lenguaje sin palabrotas fuera algo utópico e inalcanzable. Y es que ahora la juventud mete dos tacos cada tres palabras. Se nos está yendo el asunto de las manos. Leo que hay que limitar el uso de las pantallas en los colegios de la comunidad, y yo pienso que también habría que limitar el uso de los tacos. Qué pena doy pensando esto, soy consciente, me estoy volviendo un gruñón tiquismiquis. Pero es que lo del lenguaje de los adolescentes es digno de estudio. El otro día, sin ir más lejos, en el tranvía escuché una conversación entre dos chicas adolescentes. Hablaban de alguna amiga común que no se encontraba en muy buena forma física. Y una de ellas decía a viva voz: “¡Que vaya al puto gim! ¡Que haga puto deporte!”. No pude evitar sonreír, pensando que sin duda tenía que contar esto en mi puto espacio de la columna. Soy lo puto peor, lo sé.


"Tacos sin filtro", mi columna semanal en El Periódico de Aragón de hoy sábado 28 de marzo.

Asimismo, podéis leer la columna "Tacos sin filtro", de Roberto Malo, en el enlace de la web del Periódico de Aragón que pongo a continuación:

https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2026/03/28/tacos-filtro-128490996.html


No hay comentarios:

Publicar un comentario